El primer día como esposa de Liam, desperté con su brazo alrededor de mi cintura y la luna todavía visible por la ventana. La rosa blanca en el patio estaba floreciendo — una flor blanca brillante que parecía sonreír. Liam se despertó y me besó en la frente.
“Buenos días, mi luna”, dijo.
“Buenos días, mi Alfa”, respondí, riendo.
Rosa entró con el desayuno: pan fresco, café con canela y frutas frescas del bosque. “Traje esto para los novios”, dijo, riendo. “Carlos lo preparó — dijo que necesitái