CAPÍTULO 2: La Jaula de Mármol
El trayecto hacia la costa Amalfitana fue un ejercicio de autocontrol. Mila miraba por la ventanilla del coche, viendo cómo los acantilados de Italia se hundían en un mar de un azul tan profundo que parecía tinta. A su lado, Dante Cavallaro emanaba un poder silencioso, una presencia física que llenaba el vehículo y le robaba el oxígeno a Mila.
Llegaron a Villa Malasangre. Era una mole de piedra blanca colgada de un risco, donde el lujo se mezclaba con la decadenci