CAPÍTULO 14: El Jardín que Crecía Juntos
Dos meses después, Tomás había cambiado mucho. Ya hablaba con todos los niños del hogar, jugaba con Sofía y Milo todo el tiempo y incluso había empezado a ayudar a plantar más azucenas en el jardín. Pero todavía tenía miedo de los ruidos fuertes —cuando pasaba un camión con la sirena o cuando había truenos, se escondía en un rincón.
Una mañana, Luna recibió una llamada del colegio de Sofía, Milo y Tomás.
—Sra. Márquez —dijo la maestra—. Hay un día de la