Andrew.
Nunca imagine que firmar un papel me haría sentir como si estuviera liberándome de un gran peso sobre mis hombros.
El despacho del abogado olía a madera vieja y café fuerte. Mi padre estaba sentado frente a mí, impecable como siempre, pero con la mandíbula tan tensa que parecía tallada en piedra.
Lo primero que hice al salir del hospital fue venir aquí. Necesitaba sentir que avanzo en mi camino de librarme de Hellen.
Sobre el escritorio descansaba el documento. La demanda de divorcio, l