Andrew
No le avisé que iría. No pedí permiso ni coordiné nada con abogados o intermediarios. Solo hice una llamada breve para que autorizaran la visita y conduje sin música, sin distracciones, con el silencio como único acompañante.
La cárcel no se parecía en nada a la casa perfecta donde había vivido conmigo. Aquí no había jardines cuidados ni mármol brillante. Solo muros grises, puertas metálicas y un olor frío que parecía borrar cualquier rastro de glamour.
Esperé sentado frente a la mesa d