Andrew
Despierto antes que ella.
No porque quiera.
Sino porque el silencio se siente frágil.
Eva duerme de lado, el cabello desordenado sobre la almohada, una mano apenas apoyada en mi pecho como si, incluso dormida, necesitara asegurarse de que sigo ahí. Afuera, la lluvia de anoche dejó el mundo húmedo y gris.
Durante unos segundos me permito observarla.
Sin guerra.
Sin grito y sin amenazas.
Solo ella.
Mi teléfono vibra sobre la mesa.
Una vez.
Dos.
Cinco.
Ignoro las primeras notificaciones.
Ha