Eva
Nadie se movió durante varios segundos después de que pronuncié la verdad.
El padre biológico del bebé era Daniel.
El silencio no explotó de inmediato. Primero se quedó suspendido, pesado, asfixiante. Después todo empezó a romperse al mismo tiempo.
—No… —murmuró Daniel, casi para sí mismo.
Se llevó las manos a la cabeza, caminó dos pasos hacia atrás y luego volvió a avanzar como si no supiera dónde ponerse.
—No puede ser… no puede ser así.
Andrew hablaba. No gritaba. Solo miraba al v