Seth estaba solo en su oficina, el silencio de la habitación roto solo por el leve zumbido de su computadora y el tic-tac del reloj en la pared.
La luz de la tarde se filtraba por las cortinas, proyectando sombras largas sobre el escritorio de caoba cubierto de mapas y documentos que detallaban los últimos movimientos confirmados de Bianca y Froggs, los cuales fueron hace semanas, así que no le servía para ni una mierda.
Intentaba concentrarse, sus ojos escaneando un informe reciente sobre u