La semana pasó en un torbellino de preparativos que, por momentos, permitió a Ameline dejar de lado la tensión que la consumía y centrarse en su bebé y nada más, ni siquiera Seth.
La idea de la fiesta de revelación de género, propuesta por Prissy, se convirtió en un distracción inesperada y bienvenida, algo que la hacía sentir, aunque fuera por instantes, como una futura madre normal, no una mujer atrapada en una red de mentiras y planes.
"Es solo una fiesta. Puedo disfrutarlo, ¿no?" pensó, mi