Los días comenzaron a pasar, y Ameline podía ver claramente el giro tan brusco en su vida con la nueva balanza para pesarse que le llevaron a la habitación.
La primera vez que se pesó, tenía un triste peso de cuarenta y cinco kilos siendo ella una mujer de un metro cincuenta y nueve, y la doctora le dijo que debía ganar peso rápidamente.
Ahora, dos semanas después de la primera vez que se pesó, ya estaba pesando cuarenta y ocho kilos, cosa que la doctora vio con agrado, pero igualmente le di