Seth miró por la ventanilla mientras el auto se dirigía a la primera locación margada por Ribbs, el primer lugar que tal vez, y solo tal vez, podría tener a Ameline allí, y todo mientras él tenía el estómago hecho un nudo que no se aflojaba desde hacía horas y pocas horas de sueño encima, pero aun así no se iba a relajar.
Habían devuelto a los dos hombres de Frogtail a su jefe con una advertencia clara: si abrían la boca para darle alguna señal a Froggs, morirían ellos y toda su familia.
Aho