Después de su conversación con Emma, Ameline siguió visitándola en el balcón, queriendo sacarle más información, pero nunca podía pasar mucho tiempo conversando porque últimamente sentía que la vigilaban, y le daba mala espina que Emma planeara algo, así que siempre inventaba una excusa y se iba.
Sin embargo, cuando pasaron varios días, se encontró finalmente con el responsable de espiarla: Kenneth…
—¿Qué demonios haces espiándome? —gruñó molesta luego de descubrirlo.
Aún tenía en mente el