Al día siguiente, Ameline decidió ir a ver a Emma al balcón, sabiendo que seguramente era solo otra arpía manipuladora que creía que podía usarla como varias habían intentado en el pasado, pero no quería desperdiciar esta oportunidad.
Si jugaba bien sus cartas, quizás podría averiguar qué era lo que realmente quería Emma, porque tenía que tener una razón para querer fingir ser su amiga ¿no?
Había sido agresiva y desagradable de la nada, y aunque su historia de que la creyó débil y tonta fue