No lo provoques

Sorpresivamente, gracias a que Seth aparentemente no quería que Ameline lo odiara más lo que ya lo odiaba, ella ahora era libre de vagar por la mansión a sus anchas.

Sin embargo, por más que pudiera recorrerla, no podía salir, aún era prisionera.

Y quienes también seguían siendo prisioneros eran Nataniel y Kato, por lo que Ameline ese mismo día decidió buscar al Sr. Caleb y pedirle autorización para visitarlo, cosa que por suerte fue concedida.

—Muchas gracias por concederme más favores. —As
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