Al día siguiente, Ameline se levantó con una determinación renovada, el sol filtrándose por las cortinas mientras se vestía con rapidez, eligiendo una blusa sencilla y pantalones cómodos que no apretaran su vientre de cinco meses.
Había pasado la noche dando vueltas a la conversación con Nataniel, y su prioridad era clara: hablar con Prissy y aclarar las cosas antes de que el malentendido creciera más.
Se dirigió al jardín donde solían desayunar, esperando encontrarla allí, pero el lugar esta