Seth se sentó en la cabecera de la mesa de la sala de reuniones, mirando con cansancio a Reynolds y Garret, los que bien podría llamar sus mejores amigos, pero…
Dios, a veces no los soportaba ni un poco.
—Entonces, ¿el gran Seth Rinaldi es rechazado por la chica de sus sueños? —Reynolds rio burlonamente—. Pobrecito, ¿no, Garret?
—En efecto, uno pensaría que sabe conquistar mujeres, pero no, más bien parece que las espanta… ¿Qué fue eso de torturarla sin comida ni agua ni luz solar? Tsk, tsk.