Capítulo XXXIV

—¿Acaso la muerte quiere llevársela?

No, Oliver, no me refiero a salvarle la vida. Tampoco te explicaré con exactitud a qué me refiero con salvarla. El tiempo te lo dirá cuando sepa que estás predispuesto a entenderlo.

Tiemblo con fuerza.

Si estuviera en el pico de una montaña, estoy seguro de que esta gran bestia la rebasaría con facilidad.

Los picos de los abetos se agitan cuando exhala y la tierra retumba cuando se acomoda mejor en sus patas traser

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