Mundo ficciónIniciar sesiónVuelvo en sí al oír un trueno lejano.
Como puedo, me levanto y echo a correr hacia la cabaña con el corazón en la boca.
Mi mente se revoluciona y taladra mi cráneo para salir de él.
Solo dejo que mis piernas se muevan y mis brazos aleteen para hallar más velocidad. El sentimiento de terror se apodera de mi pecho hasta el punto de contraerlo más si es posible. Cuando mis pulmones piden un descanso, me detengo frente a un abeto viejo y me apoyo en él. Inspiro y expiro ha







