Capítulo 47. Velo lunar
El aire huele a incienso y humedad.
La habitación es oscura, apenas iluminada por una vela roja que parpadea como si respirara.
Erika está sentada frente a una mujer de cabello negro, tan lacio como una cortina de seda oscura, que cae hasta la mitad de su espalda.
Es alta, lleva un vestido rojo intenso que resalta aún más su presencia, y la observa detenidamente, como si pudiera leerle hasta el alma.
Ella siente cómo se le eriza la piel.
Erika se estremece.
Esa mujer le provoca miedo y escalofr