Capítulo 34. Está fuera de sí
Aria sigue golpeándola una y otra vez; sus nudillos duelen y sangran mientras Erika yace indefensa, sin siquiera moverse. ¿Por qué no se está defendiendo de ella si se supone que es mucho más fuerte? ¿Es esta otra de sus tretas?
La sonrisa en su rostro se lo confirma. Aria se molesta más que antes por su provocación; lo único que quiere es borrar esa estúpida sonrisa de su cara.
Kael, envuelto en una cantidad exagerada de papeles administrativos que necesitan su atención, no puede concentrarse e