Capítulo 33. Una lección
Para todos ya es evidente la respuesta. La expresión en el rostro de Aria, su silencio, su incomodidad... todo delata una verdad que no puede esconder. Y Erika lo sabe.
—¿O tal vez tu miedo está en admitir… —susurra Erika con una sonrisa venenosa— ...que estás enamorada de alguien que no te eligió? ¿De alguien que solo quiso calmar su lujuria contigo y luego te dejó por otra?
El golpe es certero. Como una daga que atraviesa el centro de su pecho.
Todos se callan. Incluso las amigas de Erika s