Capítulo 105. Una criatura majestuosa
Aria asiente, aunque no entiende del todo lo que la anciana quiere decir. Termina su té en silencio, y cuando Genoveva vuelve a sus quehaceres, se levanta despacio. Ella tenía razón, ese té es realmente bueno.
—Voy a salir un momento —dice, sin estar segura de a dónde. Ni siquiera conoce este lugar para no perderse a los pocos metros.
Genoveva solo asiente, sin detenerla.
—No te alejes demasiado. Todavía hay renegados rondando la zona.
Aria sale. El aire fresco de la montaña le golpea el rostr