Capítulo 3: Sarah.
El placer no se lograba distinguir en su mirada a la par que observaba a aquella prostituta introducirse su m iembro en la boca.
Sus ojos estaban más vacíos de lo usual, perdidos en recuerdos que se empeñaba en olvidar, acción que siempre resultaba ineficaz, el tiempo pasaba con una rapidez asombrosa, le resultaba casi absurdo el creer que habían pasado diez años completos desde que había probado aquellos dulces labios teñidos de rosa como la más exquisita fresa. Incapaz era de creer que ella n