EPILOGO I
Adalia se apartó de la ventana de manera acompasada. El gélido viento parecía querer fragmentar sus huesos.
La lluvia caía con violencia, gotas colisionaban contra el asfalto de manera estrepitosa; los ruidos fuertes eran su peor pesadilla, se recordaban a todos los gritos del monstruo.
Se dejó caer sobre la cama, respirando de manera agitada: otra pesadilla la había atacado, peor que todas las anteriores. Algo le decía que sus diarias pesadillas serían como los golpes que Derek le pr