Capítulo 118.

Un nudo grueso se concibió en la garganta seca de Adalia, no creyó que hubo lugar para comentar nada al respecto de esas palabras, pues con el miedo que sabía que sus ojos reflejaban, era suficiente para reflejar su condición interna, aunque por su cabeza el impulso de lanzar una queja pasó, rápido y casi de manera incauta como si incluso a pensar por sí misma temiera, decidió no decir nada, no comentar nada ante lo que, como una orden D

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