La acción de la Fundación se reorientó por completo. VACCUS, un acrónimo que Alana y Julián adoptaron como el nombre en clave de su nuevo enemigo, se convirtió en el único objetivo operativo. El poder del consorcio era diferente al de Synapse; no se basaba en la intimidación, el espionaje y el control físico, sino en el control absoluto de la burocracia global, la influencia política a través de lobbies agresivos y el monopolio de productos vitales para la salud. Era un enemigo con rostro legal, respaldado por ejércitos de abogados, no por mercenarios.
Julián Whitethorn dedicó tres días incansablemente a verificar la autenticidad del informe de Ginebra. Rastreo la metadata, confirmando que la filtración venía de un servidor seguro dentro del headquarters de la OMS en Suiza, lo que implicaba una traición interna de muy alto nivel, motivada por el desamor a la misión original de la organización. El filtrador era un testigo silencioso de la conciencia, incapaz de actuar pero dispuesto a