La acción de la Fundación se reorientó por completo. VACCUS, un acrónimo que Alana y Julián adoptaron como el nombre en clave de su nuevo enemigo, se convirtió en el único objetivo operativo. El poder del consorcio era diferente al de Synapse; no se basaba en la intimidación, el espionaje y el control físico, sino en el control absoluto de la burocracia global, la influencia política a través de lobbies agresivos y el monopolio de productos vitales para la salud. Era un enemigo con rostro legal