La baliza de Voluntad del Vacío vibraba en el altar, atrayendo entidades. Elara y Lysander se sentaron en el suelo fracturado, agotados.
Zephyr no ofreció descanso. La primera lección de Xylos era la acción incesante.
“Su magia de éter es como un mapa, Lysander,” dijo Zephyr, sentada con la serenidad de una estatua. “Define bordes. El Caos no tiene bordes. Y sus mentes están demasiado ancladas a Aethel.”
Lysander, recuperando su pragmatismo, desafió. “¿Cómo se lucha contra lo que no tiene forma, Zephyr? No puedo dibujar un perímetro contra la disolución.”
Zephyr se levantó, su figura de luz esmeralda un contraste con el cielo rojo.
“No se lucha, se cede.”
La Custodia Mayor se sintió inmediatamente atraída por esta filosofía.
Elara se puso de pie, su báculo firme. “Muéstrame cómo se cede el Antídoto.”
La lección comenzó. Zephyr guio a Elara a una zona donde el tiempo y el espacio estaban en constante refracción.
Zephyr le ordenó dejar de proyectar el éter puro de Aethel.
“Siente la Fra