El jet privado despegó bajo el manto de la noche, llevando a Alana Torres a Milán con una misión: rescatar a una persona inocente de la mira de Diana Alcántara. El amor que sentía por Julián Whitethorn le daba la fuerza, pero el resentimiento por la impunidad de los Alcántara alimentaba su acción. No iba como abogada, sino como operativa encubierta de la justicia.
Alana localizó a Clara Rivas, la hija de "El Orfebre", en una modesta galería de arte en el corazón de Brera. Clara era una mujer jo