Alana y Clara Rivas llegaron a una casa de seguridad de Interpol en las afueras de Milán, donde el Inspector Vélez había activado discretamente el protocolo de protección. Una vez que tuvo la certeza de que Clara estaba bajo custodia internacional, Alana no perdió tiempo en regresar a la capital. Su reencuentro con Julián Whitethorn fue breve pero intenso; un abrazo silencioso que comunicaba el amor y el alivio mutuo por el riesgo superado. Julián la sostuvo con fuerza, sintiendo el peso de las