A Estefanía le resultó imposible no recordar su primer año de matrimonio. La ilusa versión de sí misma que anhelaba formar una familia a su lado.
En ese tiempo se había tomado completamente en serio su papel de esposa.
Quería que cuando él cruzara la puerta cada noche, encontrara en sus brazos un hogar, un refugio. No importaba lo tarde que pudiera llegar o lo cansado, o cómo había sido su propio día; ella siempre lo recibía con una sonrisa, le ayudaba a quitarse el saco y luego soñaba despier