—¡Dije que me voy! —repitió ella con mayor determinación.
Nunca antes se había sentido tan decidida en su vida.
Cristian arrugó la nariz con un aspecto felino.
—¿A dónde? ¿A dónde crees que vas a ir?
—¡A cualquier parte lejos de ti!
—Inténtalo.
Una sola palabra.
Aparentemente un reto.
—¿De verdad piensas que no puedo hacerlo?
—¿De verdad crees que te dejaré intentarlo siquiera?
—¿Y por qué no lo harías? ¿No tienes ya a tu querida Graciela? —no pudo evitar que su voz saliera más ácida de lo que