Una vez instalados en la mesa junto al ventanal, Cristian tomó la carta y se la tendió.
Ella la repasó apenas unos segundos antes de cerrarla y dejarla a un lado.
—Un tartar de atún con aguacate y un agua con gas, por favor —le indicó al camarero.
Cristian la observó desde el otro lado de la mesa con desaprobación.
—Necesitas comer más —sentenció con firmeza.
Le sostuvo la mirada, alzando la barbilla con clara rebeldía.
—Así está bien.
Los ojos de aquel hombre se entrecerraron como si estuviera