¿Que si le molestaba?
Estefanía la observó sin expresión. Había que tener muy poco sentido común como para preguntar una cosa como esa.
—No —contestó ella, con una sonrisa lenta, llena de sarcasmo—. ¿Ya te dijo mi marido dónde vas a dormir? Quizás pueda cederte mi lado de la cama.
Graciela abrió muy grande los ojos, mientras se tapaba la boca con una mano, aparentemente horrorizada por la propuesta que le había hecho.
¿Pero no era esa su intención cuando decidió meterse por voluntad propia a su