El armario de su habitación estaba repleto de ropa. Todas y cada una de esas prendas se las había comprado Cristian.
Estefanía no quiso tomar ninguno de esos conjuntos caros. Se limitó a estirar la mano para alcanzar el vestido que se hallaba en el fondo.
El mismo con el que había llegado a ese departamento meses atrás.
Desnuda, luego de darse una ducha, se enfundó en él.
Tomó el bolso que contenía sus pocas pertenencias y caminó a la salida, lista para irse de ese lugar.
Antes de hacerlo tenía