Desde la muerte de sus padres, sus noches estuvieron plagadas de pesadillas.
Estefanía deseaba que este momento fuera uno de esos, donde bastaba con abrir los ojos para regresar a la realidad.
Las pesadillas eran crueles, dolorosas, pero se esfumaban con el despertar.
Esto, en cambio…
Cerró los ojos con fuerza, echándose hacia atrás hasta quedar sentada en el piso de la oficina.
Lágrimas de la más profunda tristeza corrían por sus mejillas, mientras los segundos transcurrían uno a uno, en un si