Cristian la llevó nuevamente a la oficina ese día. Quizás más para mantenerla vigilada y evitar que fuera a buscar a su hermano, que porque fuera verdaderamente útil.
Estefanía no lo sabía.
Solo sabía que estaba allí de nuevo, viéndolo sumergirse en su rutina: atender llamadas, revisar minuciosamente montañas de documentos, entre otras cosas de las que no era del todo consciente.
Cada cierto tiempo él la llamaba para explicarle alguna cosa. Hacía un gran esfuerzo por prestar atención; sin embar