Sus pasos temerosos la llevaron hasta la sala.
Estefanía acababa de despertarse en una cama nueva, extraña y demasiado grande.
No recordaba ni siquiera cómo había llegado a ocuparla.
Solo sabía que la noche anterior había estado sentada en el sofá durante horas, viendo a ese hombre caminar de un lado a otro entre llamadas y papeles.
Luego despertó entre sábanas de seda, rodeada por un aroma a limpio que se mezclaba con algo más… almizcle y cuero.
Se sonrojó.
Recordaba perfectamente lo difícil q