El restaurante estaba en la última planta de un edificio del centro, con vistas a toda la ciudad. Lucía había estado allí una vez, hacía años, en otra vida. Ahora volvía por trabajo: un almuerzo con el equipo del proyecto y algunos clientes potenciales. Nada especial. Solo negocios.
Se sentó entre Beatriz y un diseñador de la agencia. Marcos estaba al otro lado de la mesa, justo enfrente de ella. Llevaba un traje azul marino, camisa blanca, sin corbata. El primer botón desabrochado dejaba ver u