Vlad bebía un café mientras pensaba en su vida. El único sonido en la casa era el de la sirvienta que cocinaba frente a él. Había una paz perfecta para perderse en sus trascendentales cavilaciones.
—¿Sabes cuándo volverá la señora?
—Dijo que estaría toda la tarde en su estudio.
Así era siempre con Sam. Llevaba varios días apenas viéndola dormir por lo cansada que llegaba y eso ya era mucho. Últimamente se la pasaba fuera, como si no quisiera estar en casa. No debía preocuparse. Luego de catorce