Parecía demasiado sencillo.
Luego del desayuno, unas deliciosas rebanadas de pan que Jacinta había preparado, cada miembro de la familia salió para cumplir con sus rutinas, excepto Sofi y Andy, que más tarde tenían cita con la corredora de propiedades.
Jacinta salió a hacer las compras y quedaron solos, con toda la casa para ellos, aunque solo les importara una habitación.
—¿Estás listo? —le preguntó Sofi en el umbral de la puerta de Cami.
Andy asintió y le entregó un par de guantes. Él