—Cami, ¿tienes un momento? —preguntó Sofi tras llamar a la puerta de la habitación de su hermana.
—No, debo estudiar para un examen.
Sofi entró de todos modos.
—Si no quieres que le diga a nuestros padres lo de anoche, será mejor que me des una buena explicación. Adelante, te escucho —se sentó en la cama con los brazos cruzados.
Cami dejó de escribir e inhaló profundamente antes de hablar.
—Cuando todos los demás hacen algo, a nadie le importa, pero si lo hago yo, es un escándalo.