Como si hubieran nacido de nuevo, así se sentían Sam y Vlad con la casa para ellos solos. Y ahora, luego del huracán de pasión, limpiaban toda evidencia de sus travesuras.
—Cami ya me avisó que vienen —dijo Sam.
—Cami es la mejor. Cuando la miras, ¿no te da la impresión de que podría ser una ninja?
Sam rio a carcajadas.
—¡Ay, Vlad! Qué cosas dices.
—Es como si siempre estuviera unos tres pasos por delante de ti. Pese a ser tan pequeña, su modo de procesar la información es asombroso. Podría se