96. El cariño
Dahlia se acercó a Hadriel con los gemelos, ofreciéndole uno de ellos para que lo sostuviera. Cuando Hadriel tomó a su hijo en brazos, sintió una oleada de ternura mezclada con un profundo sentido de responsabilidad. Estos niños, que ahora se acurrucaban contra su pecho, eran el futuro, la continuación de un legado que su padre le había dejado. Mientras acariciaba suavemente la cabecita de su hijo, Hadriel se prometió a sí mismo que haría todo lo posible por ser un buen padre, por guiarlos y pr