35. La estratagema
En la fresca claridad de la mañana, el detective anónimo estacionó su auto a cierta distancia del imponente rascacielos lujoso. Los rayos dorados del sol naciente bañaban la ciudad, transformando la apariencia de todo a su alrededor. El edificio, un símbolo de poder y opulencia, se alzaba ante él, reflejando el cielo en sus cristales brillantes. Desde la comodidad de su automóvil, aquel hombre misterioso ajustó su cámara y observó con atención. Las sombras de la noche se habían disipado, revela