179. Desborde de amor
Hadriel observaba a Hellen, su piel resplandeciente y su respiración aún agitada, mientras se acomodaba a su lado en la cama. No podía apartar los ojos de ella. La sensación de tenerla nuevamente en sus brazos lo llenaba de un deseo profundo, uno que había sido contenido durante demasiados años. Su cabello marrón oscuro se desparramaba sobre la almohada, enmarcando su rostro con esa belleza serena que lo hacía perder la razón.
—No puedo creer que seas tú —murmuró Hadriel, su voz grave y cargada