165. Las mariposas
La Madame hizo una seña y la música de los instrumentos comenzó a sonar por parte de los artistas invitados, que también tenían cubierto la cara por una máscara.
Hadriel descendió lentamente por las escaleras, cada paso resonando en el mármol negro bajo sus pies, como un eco que se prolongaba en el vasto salón. La Madame, con su sonrisa enigmática, se quedó en la parte superior de la escalera, observando cómo se adentraba en el mar de mujeres que se extendía ante él. El sonido de la música llen