166. La pregunta
El temor y la frustración crecían dentro de ella con cada segundo que pasaba, una tormenta que amenazaba con romper su frágil fachada de calma. Quería gritar, quería correr, quería arrancarse la máscara y huir de ese lugar, de esa vida que la había aprisionado de nuevo. Pero sabía que no podía. Estaba atrapada, una vez más, en el juego cruel de La Madame y de su tía, y la única forma de sobrevivir era seguir las reglas, aunque esas reglas la destrozaran por dentro.
Mientras permanecía quieta, s