Samantha llora en el baño del apartamento de Adam, al que pidió ir para desahogarse. Se siente una persona horrible porque por su culpa la tarde de amigos se arruinó.
—¿Por qué vine a este lugar? No debí aceptar esa invitación. Soy un desastre, era tan simple como negarme.
Samantha solloza con agitación. Se siente humillada, avergonzada y muy triste; puesto que, lo menos que quería, era poner a los amigos de Adam en su contra.
«Por qué todo me sale tan mal siempre», se pregunta con amargura.
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