Ellos despiertan, después de haber dormitado por una hora. Se miran a los ojos con complicidad y una paz que hacía mucho tiempo no habían experimentado.
—¿Cómo te sientes? —le pregunta él mientras le acaricia la mejilla derecha.
—Relajada y muy feliz —responde con ojitos brillosos y una sonrisa amplia.
—Uy, me alegra mucho escuchar eso. ¿Sabes?, también me siento así. Todavía se me hace irreal que estés aquí conmigo, mi amor.
—Yo siento que el tiempo no ha transcurrido y que todavía somos es