El corazón del guardaespaldas: 8. No es una cita
¿Una cita? No, que quedara claro que no lo era. Se dijo de forma seria mientras la esperaba.
Todo ese asunto al que se había estado arrastrando los últimos días sin medir consecuencia, le parecía tan incorrecto como necesario. La forma en la que se estaban dando las cosas, su ingenuidad, su espíritu frágil, en realidad… todo de ella, solo estaban haciendo que sus ganas por estar cerca de rubia, y besarla también, aumentaran de forma escandalosa.
Dios, lo estaba enloqueciendo. ¿Qué le había hech